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25 de octubre

Campos de arroz

Tiempo de siega en el Delta

12.13h — El trabajo de todo un año. La siembra, la floración, los controles constantes para asegurarse de que todo va como tiene que ir. Todo culmina estos días en el Delta del Ebro, cuando llega el momento de la siega. Las grandes máquinas segadoras pasan de un lado a otro en todos y cada uno de los incontables campos de la zona, en un proceso lento pero constante, durante todo el día, para conseguir el cereal que servirá en parte para elaborar nuestra cerveza. “Está siendo una siega muy intensa y concentrada”, comenta J. Casanova, técnico agrícola de la zona y principal encargado de controlar el proceso. “En 25 días hemos recogido más del 90% de la cosecha gracias a la meteorología: los días han sido calurosos y con poca humedad, así que hemos podido trabajar desde primera hora de la mañana hasta los últimos momentos del día”, asegura. ¿El resultado? Una cosecha más generosa y de aún más calidad que la del año pasado. A diferencia de la anterior temporada, en esta no ha habido problemas de pyricularia (un tipo de hongo que afecta al arroz), que nos hizo descartar parte de la cosecha. Y ahora, cuando las segadoras finalicen su tarea, lo que toca es llevar el arroz a la cooperativa, secarlo al sol si es necesario y, finalmente, comenzar el proceso de fangueo en los campos, es decir, enterrar los rastrojos de la paja y dejarlos inundados durante todo el invierno. Y así, un año más, volver a iniciar el ciclo del arroz.

“En 25 días hemos recogido más del 90% de la cosecha gracias a la meteorología”

J. Casanova

Delta
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Fábrica Damm

Mucho más que taponar

16.25h — Todas las operaciones que realizamos en la fábrica son imprescindibles, pero si hay una especialmente delicada, esa es el taponado. Es en este punto cuando una botella llena de cerveza se cierra hasta el momento de consumo, así que más vale hacerlo bien para evitar que ningún agente exterior, empezando por el mismo aire, pueda entrar, ya que podría oxidarla y dañar sus cualidades. Por este motivo, cada paso está medido con precisión milimétrica. D. Sancho, jefe de la sección de envasado, señala un momento vital en este sentido: “justo antes del taponado, inyectamos agua caliente a presión para levantar una capa de espuma y desplazar el aire de la botella, midiendo la fuerza y el tiempo para que no se pierda cerveza”, explica. A continuación se fija la chapa con la potencia justa para asegurarla sin afectar al cuello de la botella. Pero la operación no acaba aquí: “debido a la importancia del proceso, después de fijar el tapón pasamos hasta seis controles de calidad para asegurarnos de que el taponado ha sido perfecto”.

“Justo antes del taponado, inyectamos agua caliente a presión para desplazar el aire”

D. Sancho

Prat
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